DIAGNOSTICO DE LA DISLALIA FUNCIONAL

Para conocer las causas de la dislalia, es necesario comenzar por un diagnóstico  completo, que abarque el análisis y estudio de la situación del niño en todos aquellos aspectos en los que hemos visto que puede estar la causa de una dislalia funcional, sin conformarnos nunca con un mero análisis de la articulación, aunque éste sea un aspecto del diagnostico completo.

 

1. Anamnesis.

 

            Cuando un niño se presenta con un problema de articulación, el primer paso orientador que necesitamos es conocer su situación personal y familiar a través de los datos proporcionados por los padres. Para ello el diagnóstico comenzará por una anamnesis personal y familiar que recoja aquellos aspectos que sólo la familia nos puede proporcionar y que, a la vez, nos orientará para sospechar, en algunos casos, que la dislalia que se presenta no es meramente funcional, sino de origen audiógeno o neurológico, y en estos casos será preciso requerir los exámenes médicos complementarios que formen el cuadro preciso para realizar una orientación y rehabilitación adecuada.

“La entrevista con los padres referida a un trastorno del lenguaje infantil reviste gran importancia y debe basarse no sólo en datos estrictamente lingüísticos, sino, como toda anamnesis, en datos referidos a la maduración general” (Bernaldo de Quiros)

En la entrevista necesaria para realizar la anamnesis “se debe mostrar simpatía para la persona y tratar sinceramente de comprender su conducta y sus problemas. La ligazón se establece cuando se muestra aceptación” (Perello,J)

                    En la anamnesis habrá que hacer constar:

 

 

 

 

           

1.1                   Datos personales.

1.1.1                                  Filiación.

-                                  Nombre y apellidos.

-                                  Fecha de nacimiento.                     

-                                  Dirección.                        

-                                  Nombre de los padres.

-                                   Número de hermanos y lugar que ocupa entre ellos.

 

1.1.2    Historial personal.

-                                  Historia del defecto que presenta.

-                                  Cuándo lo han percibido y si ha habido regresiones o variaciones en su intensidad.

-                                  Circunstancias del embarazo y del parto.

-                                   Enfermedades sufridas por el niño, traumatismo o disminuciones percibidas en su audición.

-                                  Dificultades respiratorias.

-                                  Desarrollo del lenguaje:

- cuándo comenzó a hablar.

- expresividad o retraimiento en su comunicación. 

-                                  Desarrollo psicomotor:

- cuándo comenzó a sostener la cabeza, a coger las cosas, a sentarse, a arrastrarse, a ponerse de pie, a andar solo.

- habilidad manual que observan en él.

            - zurdería.

-                                  Personalidad:

- actitud del niño en la vida familiar.

- relación con los padres.

- relación con los hermanos u otros miembros de la familia.

- adaptación familiar.

-                                  Escolaridad (cuando esta ya ha iniciado):

- actitud del niño frente al medio escolar.

- rendimiento.

                                   

1.2                   Datos familiares:

 

-                                  Ocupación de los padres,

-                                  Situación socio-económica.

-                                  Antecedentes familiares de defectos del habla.

-                                  Relaciones familiares o atmósfera emotiva familiar.

-                                  Actitud de los padres frente al problema del niño.

 

2.                   Articulación.

 

Después de conocer los datos preliminares, que servirán como orientativos, hay que proceder a hacer el examen de la articuación del niño, para conocer exactamente los defectos que presenta.

El examen de la pronunciación debe ser completo y sistemático, para que no pase desapercibida en el mismo  ninguna forma de dislalia.

Será necesario precisar la situación del fonema- problema. Si es inicial, intermedia o final y a qué tipo de expresión está referido, si al lenguaje repetido, dirigido o espontáneo.

 

2.1                           Lenguaje repetido.

 

            Para el lenguaje repetido se utilizará una lista de palabras en las cuales el sonido examinado esté contenido en todas las situaciones mencionadas.

            Para este examen pueden ser utilizadas las listas de palabras que exponemos en el apartado del tratamiento que hace referencia a los ejercicios de repetición, sin que sea necesario el que se den todas las que aparecen en cada fonema, sino que tan solo alguna de cada modalidad en lo que se refiere a la situación que se presenta. Esta exploración se puede hacer por partes, con objeto de no cansar al niño.

 

 

 

 

                        2.2 Lenguaje dirigido.        

 

Otra forma de examen para conseguir la expresión dirigida consistirá en presentar una serie de objetos o dibujos conocidos por el niño, cuyos nombres contengan el fonema a examinar.

Si el niño ya sabe leer, también se puede incluir aquí una prueba de lectura para observar cómo es su articulación en la misma.

 

2.3 Lenguaje espontáneo.

 

Finalmente habrá que observar cómo habla el niño en su lenguaje espontáneo y esto se conseguirá a base de  preguntas y de entablar una conversación dirigida a los datos que queremos a analizar. A veces sucede que el lenguaje espontaneo aparecen errores que no se dieron en el lenguaje repetido, en el que por imitación supo hacerlo bien, pero falta la automatización de los mecanismos necesarios.

En el resultado de todo este examen habrá que hacer constar el tipo de error que presenta, si se da una sustitución, omisión o distorsión de cada fonema afectado, como igualmente si el defecto es permanente o depende de su situación en la palabra.

En ocasiones se encuentran casos en los que se da una disparidad total entre el resultado del examen del lenguaje repetido y el espontáneo, siendo el primero  totalmente correcto en todas sus manifestaciones, sin que aparezca en el mismo ninguna forma de dislalia. Por el contrario, al comenzar a hablar de forma espontánea la expresión está llena de distorsiones y desfiguraciones verbales, que convierten el lenguaje en una jerga inteligible. Esto supone que en esta forma de manifestación, al ser libre, se está proyectando una distorsión de la personalidad, siendo en este caso utilizando el lenguaje como medio de expresión de problemas más profundos. En estas ocasiones, al no existir propiamente un defecto de articulación, el tratamiento que se precisa es psicológico y no logopédico.

 

 

 

 

 

 

3. Inteligencia

 

Un primer factor a analizar en los niños que presentan trastornos articulatorios es su nivel intelectual, ya que un déficit en este aspecto puede ser la causa de su dificultad.

Es importante determinar este aspecto para saber si se trata de un caso de dislalia funcional o ante un caso de deficiencia mental, en la que el inicio de la palabra será un síntoma más como parte de un cuadro más complejo y que requerirá un tratamiento adecuado a toda la problemática de un niño deficiente, en el que las posibilidades de rehabilitación se verán más condicionadas.

Para hacer el diagnostico de la capacidad intelectual se pueden utilizar distintas pruebas, siendo siempre conveniente valerse de más de una, para que los resultados obtenidos tengan una mayor validez.

 

3.1 Desarrollo intelectual.

 

Se podrán aplicar distintos tests para el estudio de este apartado:

- Matrices Progresivas de Raven: Es un test que pertenece al tipo de pruebas complementarias, en las que el niño ha de indicar la parte que falta a un dibujo, presentando las ventajas de ser sencillo de aplicar, adaptado a niños y sin intervención del factor verbal que, en nuestro caso, se presenta deteriorado.

- El test de la figura humana de Goodenough: Es una sencilla prueba de “papel y lápiz” en la que se pide al niño que dibuje una figura humana.

Sus resultados pueden proporcionar una valoración del desarrollo intelectual, además de dar una información sobre el nivel de conocimiento del esquema corporal y la organización espacial, pudiendo manifestar también dificultades de orden afectivo.

 

3.2 Comprensión verbal.

 

Se puede hacer un análisis de su comprensión verbal, a través de las pruebas siguientes:

 

 

- El test de Vocabulario en imágenes de Peabody: Se le presentan al niño  varios dibujos pidiéndole que señale el que corresponda a la palabra que se le indique. A través de él, podremos conocer el nivel de vocabulario que posee sin que tenga que intervenir la palabra hablada, con lo cual queda libre de dificultad que podría suponer una prueba de vocabulario para niños dilálicos cuyo lenguaje estuviera muy afectado.

- La prueba de Conceptos básicos de Bohem: Se detectará la comprensión y el dominio que el niño tiene de una serie de conceptos básicos y que en muchos casos hacen referencia a las nociones espacio- temporales, que más tarde habrá que analizar y cuya denominación puede desconocer.

 

4. Psicomotricidad

 

El aspecto motriz tiene una gran importancia como factor generador de este trastorno y la experiencia demuestra que la mayoría de niños afectados del mismo tienen dificultades en su habilidad motora.

Es necesario hacer un análisis de las conductas motrices de base por una parte y de la motricidad buco- facial por otra, interesando conocer también la conducta respiratoria y la capacidad de relajación.

 

                        4.1 Conductas motrices de base.

 

Para observar las conductas motrices de base se puede utilizar el test de Ozeretsky que analiza el desarrollo de la psicomotricidad general del niño, con una escala aplicable a edades de cuatro a quince años.

En esta prueba se exploran seis aspectos:

-                                  Coordinación estática.

-                                  Coordinación dinámica de las manos.

-                                  Coordinación dinámica general.

-                                  Rapidez de los movimientos.

-                                  Movimientos simultáneos.

-                                  Sincinesias.

 

 

4.2 Motricidad buco- facial

 

Es preciso determinar el grado de movilidad que existe en los órganos activos de la articulación.

Para su observación se pueden realizar algunos de los ejercicios de lengua y de labios, para determinar si existe una agilidad normal, media o si presenta mucha dificultad para los movimientos de la lengua y los labios.

Interesa conocer principalmente la soltera de la lengua para realizar movimientos laterales, llevando el ápice de la misma de una comisura labial a la otra, con un movimiento libre sin pasarla arrastrando sobre el labio inferior.

Es necesario también precisar la capacidad que se presenta para los movimientos de elevación de la lengua, apoyando su punta en el centro del labio inferior y superior, respectivamente, manteniendo la boca abierta y los labios inmóviles.

Se pedirá a continuación movimientos giratorios de la lengua, siguiendo toda la superficie de los labios, primero en un sentido y luego en el contrario.

Todos estos movimientos será preciso realizarlos al ritmo que se les vaya marcando, pasando d uno lento a otro más rápido y a la inversa, para observar la agilidad que tiene en los cambios de ritmo. También interesa observar si existe independencia de movimientos o si, por el contrario, se dan movimientos asociados, como seguir los de la lengua con balanceos de cabeza simultáneos. 

El desarrollo de la motricidad fina se observará también en los movimientos de sacar la lengua lo menos posibles, sin abrir la boca, de forma que sólo aparezca la punta entre los labios y esto realizado a un ritmo rápido.

De los labios interesa en principio conocer si presenta rigidez, para lo cual se le pedirá al niño que los deje flojos y entreabiertos y el reeducador imprimirá movimientos laterales al labio inferior para constatar su pasividad.

También se pedirá que proyecten los labios unidos y seguidamente, manteniéndolos unidos o cerrados, estirar la boca como si fuera a sonreír.

Finalmente, intentarán morderse el labio inferior con los dientes superiores y a la inversa.

 

 

                        4.3 Conducta respiratoria.

 

Por la relación que tiene a función respiratoria con la realización del acto de la fonación, también es conveniente conocer el estado de la misma y las dificultades que en este aspecto presenta el niño.  

Se tendrá que analizar la capacidad que tiene el niño para la espiración nasal, espiración bucal, fuerza y duración del soplo.

 

                        4.4 Tono y relajación.

 

También interesa conocer, antes de iniciar el tratamiento, la capacidad que tiene el niño para relajarse y el fondo tónico habitual en él para poder trabajar en este aspecto, si es que lo precisa.

Para realizar este análisis se pueden seguir las siguientes pruebas:

 

a) Pasividad: Para observar la pasividad en el balanceo, se colocará al sujeto de pie frente al examinador con los brazos caídos a lo largo del cuerpo. “Si deja los dos brazos completamente relajados, como un “trapo”, ponerle una mano en cada hombro y que mueva lateralmente los hombros que se provoquen grandes oscilaciones de los brazos,  después la misma prueba, pero moviendo por encima del codo para apreciar la relajación de los antebrazos, y lo mismo pero a nivel de las muñecas para comprobar la relajación de las manos.” (Picq, L, Vayer)

“Anotar:

-                                  Si hay o no pasividad (ni resistencia, ni participación)

-                                  La amplitud de los desplazamientos y las diferencias eventuales entre ambos lados.

-                                  Si la oscilación es reducida, comprobar si existe oposición, bloqueo o rigidez y a qué nivel, o también si hay participación voluntaria.

Para observar la pasividad en la caída, se puede actuar: coger la mano del sujeto y levantar el brazo hasta la horizontal. Anotar:

-                                  Si la caída es libre o no.

 

 

-                                  Si hay movimientos de péndulo.

-                                  Si existe bloqueo frenado o algún movimiento voluntario.”  (Pucher, H)

 

b) Relajación: Para conocer las posibilidades que presenta el sujeto para relajarse se le tumbará  sobre una alfombra en posición decúbito dorsal. “Después de un corto  instante, coger la mano del sujeto, levantar suavemente el miembro superior e imprimirle un movimiento de balanceo. Soltar inopinadamente, de manera que este vuelva a caer en su sitio primitivo: un brazo después el otro, los dos brazos simultáneamente”

“Colocar la mano sobre la rodilla e imprimir a la pierna un movimiento de balanceo (alternando rotación interna y externa), lo mismo varias veces con ambas piernas.

            Anotar, la calidad de la prueba, la calidad de relajación obtenida (la relajación es buena cuando no hay ningún freno, ninguna resistencia ni participación alguna en el movimiento); apreciar también la pesadez de cada miembro, la libertad de las articulaciones, la amplitud de los movimientos provocados y la naturalidad de la caída.”

(Pucher, H)

 

            5. Percepción y orientación espacial

 

            Es necesario conocer la organización perceptiva del niño y su orientación espacial, es muy importante para la articulación del lenguaje.

 

                        5.1 Organización perceptiva

           

            Para descubrir un posible déficit en este aspecto se puede utilizar el test de L. Bender, que constituye un instrumento de medida fácil de manejar y capaz de discriminar según las edades.

 

 

            Este test determina la maduración de los niños, explorando la función visiomotora, que está asociada a la capacidad del lenguaje, el cual necesita para su desarrollo un grado de preciso de madurez perceptivo- motor.

 

                        5.2 Organización del espacio

 

            Para conocer su organización espacial habremos de ver si reconoce las coordenadas de derecha- izquierda y con que seguridad y rapidez lo hace. Para ello se utilizaremos una prueba de Piaget “derecha- izquierda”, en la que el niño deberá reconocer estos conceptos en sí mismo, en otro y en la posición relativa de tres objetos. Se completará la prueba de Head, “mano- ojo- oreja”, en la que imitará los movimientos del examinador cara a cara, después los ejecutará a una orden verbal y finalmente vendrá la imitación de figuras esquemáticas. Ambas pruebas ofrecen una escala desde  los seis años hasta los doce- catorce años, muy útiles para el estudio de este aspecto.

 

            6. Percepción temporal y ritmo.

 

            Para estudiar y diagnosticar la capacidad que tiene el niño para percibir y discriminar distintos tiempos y distintos ritmos que se le presenten y con ello conocer el estado de su estructuración temporal, resultará de utilidad la aplicación  de las Pruebas de ritmo de Mira Stambak. Estas pruebas constan de tres partes que estudian:

-                                  Tempo espontáneo

-                                  Reproducción de estructuras rítmicas

-                                  Comprensión del simbolismo de estructuras rítmicas y su reproducción

 

El “tempo” espontáneo valora la cadencia espontánea del sujeto para una actividad motriz y la regularidad que sigue en la misma. La reproducción de estructuras rítmicas mide las posibilidades de aprensión inmediata de una estructura rítmica que se le hace escuchar y que va a presentando una dificultad creciente. Por medio de la comprensión del simbolismo de estructuras rítmicas y su reproducción, se conocerá la comprensión que tiene de cierto simbolismo y la capacidad de

 

reproducción correcta, indicando con ello las posibilidades que presenta de estructuración temporal y rítmica.

 

 

7. Percepción y discriminación auditiva

 

Este es otro factor importante cuyo déficit puede ocasionar trastornos en el habla dl niño y que por tanto es necesario analizar para llegar a realizar un diagnóstico preciso del caso.

 

7.1 Discriminación de sonidos

 

Para conocer que grado de percepción y discriminación auditiva posee el niño, convendrá comenzar por el análisis de los sonidos, observando si es capaz de reconocer y diferenciar unos de otros.

 

7.2 Discriminación de fonemas

 

Igualmente se procederá a realizar el análisis de la discriminación fonemática , observando si reconoce los fonemas que son iguales y los que son diferentes, o dado un fonema ver si sabe si está o no en las palabras que proponemos.

 

7.3 Discriminación de palabras

 

Se pasará a observar la capacidad que el niño tiene para diferenciar unas palabras de otras, cuando tienen sonidos muy semejantes. Se presentarán pares de palabras cortas, con los mismos fonemas vocálicos e igualmente situados, en las que solo varíe alguna consonante y que requieran una normal discriminación auditiva para poder realizar la diferenciación.

 

 

 

 

8. Personalidad

 

Un trastorno de la personalidad del niño o un desajuste en su adaptación, puede ocasionar una alteración o detención en la normal evolución de su lenguaje. Se puede utilizar el test proyectivo de la familia de Corman, en el que, a través del dibujo de la familia, l niño proyectará sus conflictos personales, si es que existen.

 

 

9. Exámenes complementarios

 

Los exámenes complementarios solo se realizarán en aquellos casos en que, a través del análisis descrito y de los datos que aporte la familia, se presuma la existencia de otros factores ajenos a los que constituyen la etiología de la dislalia funcional. Estos exámenes serán de carácter médico y se referirán al estudio neurológico que detecte alguna posible lesión en este campo, y audiométrico, que pueda medir la pérdida de audición cuando se tema que exista.

 

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